Institución

La Escuela Normal Superior Nº 15 “Domingo Faustino Sarmiento” tiene acreditación plena ante el CONSEJO FEDERAL DE EDUCACIÓN desde el año 1999 según Resolución Nº 5951/99 como “Formador de Formadores”. Esta acreditación se dio en la Institución en la formación de docentes para EGB 1 y 2 y en 2006 se acreditó el Profesorado en Lengua que fue creado en el año 2003 por Resolución. Nº 1072/03.
En el año 2006 el Consejo General de Educación creó por Resolución Nº 0212/06, la carrera del Profesorado de Pedagogía y en ese mismo año por Resolución Nº 0955/06 la carrera del Profesorado en Lengua Inglesa. A partir de la nueva Ley de Educación Nacional Nº 26206, en el año 2009 se inicia el proceso de implementación de la nueva estructura curricular de los Diseños curriculares aprobados por Resolución Nº 5420/08 para la carrera de Profesorado de Educación Primaria.
Recientemente, en Febrero de 2011, por Resolución Nº 1269/11 se creó el Profesorado de Educación Superior en Ciencias de la Educación, único del departamento Concordia, que brinda formación específica para el ejercicio de la docencia en el Nivel Superior.

 

IDENTIDAD

La Escuela Normal de Concordia tiene una trayectoria reconocida en el ámbito educativo y social de la comunidad que le dio origen hace más de cien años.

Cien años en una comunidad que le ha confiado la formación de niños y jóvenes, y además también, la formación de sus idóneos o sea los formadores, los docentes. Paralela y necesariamente, ha dejado en la sociedad sus huellas, sus anhelos y, por qué no reconocerlo, sus profundas contradicciones. Rupturas y continuidades de modelos educativos, de ideales que la y nos atraviesan.

Como dice Justa Espeleta en un artículo recientemente publicado:

“Toda pedagogía desarrolla, como consecuencia de su postulado axiológico, una imagen de maestro: sistemáticamente deduce el transmisor ideal que cada propuesta necesita. De este modo se pretende identificar al buen o mal maestro, al buen o mal director (…) Este maestro es un modelo, un arquetipo, nunca una persona con anclajes concretos en la realidad, es decir, con contracciones y valores propios más allá de los escolares”

Al mismo tiempo, la imagen del maestro se relaciona con un determinado mandato político, social y pedagógico de los grupos que originan su diseño y puesta en marcha.

La marca del siglo con el que nace la escuela, el siglo XX, es el normalismo, con el hito fundacional de las escuelas normales en forma casi simultánea en todo el país. Esta naciente escuela primaria constituyó, en el marco del proyecto de la llamada Generación del 80, según palabras de Daniel Suárez, “uno de los apéndices institucionales privilegiados para lograr la integración de la dispersa población de acuerdo con ciertos valores y patrones ideológicos afines a la estructuración político -social que propiciaban”. Fue, sin dudas, una herramienta de colonización muy importante por parte de la ideología dominante, que buscaba formar un sujeto social que, según su interés, no cuestionara la autoridad y reconociera a las instituciones hacedoras de la patria. Modelo normalista en la escuela pública, gratuita y obligatoria, que, con todas sus contradicciones, muchas explicables desde el contexto histórico, también se lleva el mérito de haber consolidado la llegada de la educación para una gran mayoría, a través de la creación de escuelas normales como una red de construcción de conocimiento y cultura en todo el país.

No será la única tradición que, en cien años de historia, definirá matrices de cómo enseñar y cómo aprender, porque la problemática de la formación inicial ha estado y está atravesada por un debate complejo.

Resulta entonces, importante señalar que un proyecto de democratización de la escuela pública exige, estrategias alternativas de formación docente, desde un rol político y pedagógico.

Hoy también sostenemos, desde nuestro contexto y los debates que nos ocupan, un modelo de escuela, de docente, de alumno.

Esta escuela se muestra comprometida con la formación del ciudadano, de un ciudadano, no solo de un habitante. Desde este lugar reconocemos al acto de educar como un acto eminentemente político, un acto que puede realizar en los alumnos, como lo dice Paulo Freire, “el inédito viable” de generar inquietudes y establecer las pautas que dispongan la conciencia de que es posible construir una sociedad a partir de la diversidad cultural y no solo a través de la uniformidad cultural, que el respeto por la diversidad debe ser una fortaleza en la formación de nuestros jóvenes. Sostener firmemente la opción por la escuela pública.

Actualmente la escuela Normal ha dejado de ser solo formadora de maestros y es un complejo que abarca todos los niveles educativos. Es central pensar la construcción de la identidad que la despegue de la tradición normalista y la ubique como Instituto Superior de Formación Docente con diversas carreras y con un fuerte crecimiento en la matrícula. Actualmente el nivel superior tiene casi 900 alumnos en 5 carreras de Formación Docente que para llevarlas adelante posee grandes fortalezas, siendo la principal la de ser un Complejo Educativo con todos los niveles y poseer edificio propio en un lugar estratégico de la ciudad de Concordia.

Las nuevas propuestas ponen a las instituciones en posición de permanente conflicto y duda, que bien aprovechados pueden generar nuevos espacios, nuevos proyectos y por consiguiente, nuevos caminos.

Hoy aquella Institución formadora de maestros se ha convertido, en un centro cultural-académico donde Concordia y su ciudadanía han encontrado el espacio para desarrollar distintos tipos de acontecimientos que tienen que ver con la formación, la cultura, la política, el conocimiento. En síntesis, un espacio público con sentido público, que pretende aportar para la transformación de una verdadera ciudadanía con plena vigencia de sus derechos, siendo algunos de ellos el de acceder al conocimiento, la cultura y la participación.

 

PRINCIPIOS GENERALES

–    Considerar a la formación docente como una cuestión Institucional que involucra a todos los niveles del Complejo Educativo

–    Promover espacios de integración a partir de la fijación de objetivos comunes en todos los niveles, generando mayor articulación y creando mecanismos que permitan enriquecer los aprendizajes realizados en el ejercicio de la profesión.

–    Promover una identidad profesional que asuma la tarea de enseñar a través de un compromiso con la igualdad y la confianza en las posibilidades de aprendizaje de todos y cada uno de sus alumnos, respetando sus diferencias y planteando proyectos a partir de lo que poseen en común.

–    Generar desde la Institución herramientas para que los docentes puedan llevar adelante sus prácticas basadas en la reflexión y el análisis permanente.

–    Generar espacios de debate e intercambio a cerca de las profundas transformaciones sociales y culturales que hoy le dan nuevos sentidos y demandas a la escuela para que le permitan a los docentes tomar una posición activa en las tramas políticas, sociales y culturales de nuestro tiempo.

–    Asumir, desde la Institución y sus actores, la importancia estratégica y la relevancia social de la Institución como formadora de formadores para consolidar un Proyecto Educativo que logre fuertes cambios en lo social y cultural.

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